Ayudas técnicas en Pego
Ayuda técnica es cualquier cosa que permite seguir haciendo solo lo que ya costaba hacer: levantarse del sillón, ducharse sin miedo, salir a comprar. Casi siempre son objetos baratos y poco vistosos, y casi siempre se compran tarde, después del susto.
Ayudas para caminar: bastones, andadores y rollators
- Bastón. La altura correcta es la del hueso de la muñeca con el brazo caído. Un bastón alto obliga a levantar el hombro; uno bajo hace ir doblado. Se ajusta aquí, en dos minutos, y cambia por completo cómo se anda.
- Bastón de tres o cuatro patas. Cuando hace falta más base de apoyo que un bastón normal pero todavía no un andador.
- Muletas. Igual que el bastón: la altura y la posición de la empuñadura deciden si el peso va al brazo o al hombro.
- Andador. Fijo o con dos ruedas delanteras. Da el máximo apoyo dentro de casa y en trayectos cortos.
- Rollator. Cuatro ruedas, frenos de mano, cesta y asiento. Es el que permite salir a la calle y sentarse a descansar por el camino, y por eso es el que más gente mayor consigue mantener activa.
Todo esto también se puede alquilar si la necesidad es temporal. Y si lo que hace falta no es apoyo para andar sino sujeción —una faja, una rodillera, unas medias—, eso lleva toma de medidas y va aparte.
Adaptar el baño: barras, asiento de ducha y alza de inodoro
El baño concentra el suelo mojado, las superficies duras y los movimientos difíciles: levantarse, girarse, entrar y salir de la bañera. Adaptarlo es la intervención con más efecto y de las más baratas.
- Barras de apoyo. Bien ancladas a la pared. Las de ventosa sirven de referencia, no para aguantar el peso de una persona: si hay que sujetarse de verdad, tiene que ir atornillada.
- Asiento de bañera o tabla. Permite ducharse sentado sin tener que bajar al fondo de la bañera.
- Silla de ducha con o sin respaldo, para plato de ducha.
- Alza de inodoro. Lo primero que hace falta después de una operación de cadera, y lo que más se olvida hasta que se llega a casa.
- Alfombrilla antideslizante dentro de la bañera o del plato.
- Esponja de mango largo y grifería de teléfono, para llegar sin torcerse.
Cama y sillón: cojines y colchones antiescaras
- Cojín antiescaras para la silla o el sillón, cuando se pasan muchas horas sentado en el mismo sitio.
- Taloneras y protectores de codo. El talón es el punto donde antes aparece una úlcera por presión en alguien que pasa el día en la cama.
- Colchón o sobrecolchón antiescaras, estático o de aire.
- Barandillas y asideros de cama para incorporarse solo y no acabar en el suelo al girarse.
- Cuñas y almohadas de posición para elevar las piernas o mantener una postura.
La úlcera por presión se previene moviendo, no solo comprando. Ningún colchón sustituye a los cambios de postura ni a mirar la piel todos los días, sobre todo talones, sacro y caderas. Si ves una zona roja que no se aclara al apretar, díselo a tu médico o a tu enfermera: ahí es donde empieza.
Ayudas para la vida diaria
Objetos pequeños que devuelven autonomía y que casi nadie sabe que existen hasta que se los enseñan:
- Calzador de mango largo y ponemedias, para vestirse sin doblar la cadera.
- Pinza de largo alcance, para coger del suelo sin agacharse.
- Abridores de tapones y de botes para manos con artrosis o poca fuerza.
- Cubiertos de mango grueso y vasos con asa o con escotadura para beber sin echar la cabeza atrás.
- Pastilleros semanales, que además son la manera más simple de dejar de dudar si se ha tomado la pastilla.
Si el lío con la medicación es diario, más que un pastillero puede tocar revisar entera la medicación y ordenarla por escrito.
Prevención de caídas en casa, habitación por habitación
Antes de comprar nada, esto es lo que revisamos contigo. Sale gratis y evita la mayoría de las caídas.
- La entrada. El escalón de la puerta y el felpudo suelto. Un felpudo que se arruga es un tropiezo garantizado.
- El pasillo. Alfombras fuera, cables recogidos, nada apoyado en las paredes. El pasillo tiene que quedar limpio de obstáculos de punta a punta.
- La luz. Un interruptor o una luz de presencia que permita ir al baño de noche sin cruzar la casa a oscuras. Las caídas nocturnas son de las peores.
- El baño. Barras ancladas, antideslizante y asiento. Y la puerta, que se pueda abrir desde fuera si alguien se cae dentro.
- La cocina. Lo de uso diario, a la altura de la mano. Nada de subirse a una silla a por el aceite.
- El dormitorio. La cama a una altura que permita sentarse con los pies apoyados en el suelo, y el teléfono al alcance desde la cama.
- Los pies. Zapatilla cerrada, con suela que agarre. La chancla de andar por casa es de las causas de caída más frecuentes y de las más fáciles de quitar.
Y un punto que no es de ortopedia pero pesa igual: hay medicamentos que marean o bajan la tensión al levantarse. Si hay caídas repetidas, tráete las cajas de todo lo que se toma y lo miramos.
Preguntas frecuentes sobre ayudas técnicas
¿Cómo sé qué altura tiene que tener el bastón?
De pie, con los brazos caídos y el calzado que se vaya a usar: la empuñadura tiene que quedar a la altura del hueso que sobresale en la muñeca. Así el codo queda ligeramente flexionado. Tráelo y te lo ajustamos, o ven y lo medimos aquí.
¿Andador o rollator?
Andador si lo que hace falta es apoyo firme y se usa sobre todo dentro de casa. Rollator si la persona anda pero se cansa y quiere seguir saliendo a la calle: los frenos y el asiento son justo lo que permite hacer el trayecto entero. Si hay dudas de equilibrio serias, mejor que lo valore un fisioterapeuta o el médico.
¿Las barras de ventosa aguantan?
No para sostener el peso de una persona. Sirven como punto de referencia o apoyo leve, y solo sobre azulejo liso y limpio. Si alguien se va a colgar de ellas para levantarse, la barra tiene que ir atornillada a la pared.
¿Entra algo de esto por la Seguridad Social?
Algunos artículos sí y otros no: el catálogo de la prestación ortoprotésica cubre determinados productos y deja fuera buena parte del material de confort y adaptación del hogar. Pregúntanos antes de comprar y te decimos en qué caso estás.
Mi madre se niega a usar bastón, ¿qué hago?
Es la conversación más frecuente y casi nunca va de bastones: va de no querer parecer mayor. A veces funciona empezar por algo que no se ve —quitar la alfombra, poner luz de noche, cambiar la zapatilla— y dejar el bastón para después. Y elegir uno que no parezca hospitalario ayuda más de lo que parece.
Cuéntanos cómo es la casa
Con saber cómo es el baño, el pasillo y quién vive allí ya podemos decirte qué hace falta de verdad y qué te puedes ahorrar.